Enero17

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sábado, 28 de diciembre de 2013

Templos de la Fe Bahaí.


Templo de Loto (Casa de Culto Baha'i)



En la arquitectura de la India, probablemente más que en otros lugares, es posible ver las raíces de la religión de una forma clara y diferente. Los símbolos representativos que se pueden observar en los edificios y sus ornamentaciones, e incluso los entornos en los que han sido colocados, se inspiran en las convicciones religiosas de las personas, convicciones que integran y forman parte del modo de vida del país. Los arbustos que crecen en un rincón del patio en un templo o el color de sus paredes nos pueden indicar a que religión pertenece dicho templo, pudiendo descubrir de esta manera los significados alegóricos que las formas, los colores o las estatuas nos quieren transmitir, a tal punto que podemos considerar la arquitectura india como una arquitectura de la alegoría y el símbolo, en la que los significados ocultos moran en todas sus formas. Estos significados ocultos tienen una estrecha e inspiradora conexión con la vida de la gente de este lugar.
Proyecto

En 1976, el organismo rector internacional de la comunidad bahá'í, la más joven de todas las religiones independientes del mundo, seleccionó al arquitecto Fariborz Sahba para para que diseñara la Casa de Adoración Bahá'í en Nueva Delhi, proyecto en el que trabajó durante 10 años, como arquitecto y como director de la obra. El arquitecto canadiense Arthur Erickson lo describe como "uno de los logros más notables de nuestro tiempo, lo que demuestra que la unidad y la visión del espíritu pueden hacer milagros". Es el principal templo de la fe Bahai, conocido como “Templo de Loto” (Lotus Temple) “ Loto de Bahapur” o “Templo de Bahá'í”, aunque su verdadero nombre es “Casa de Culto Baha'i” ("Baha´i House of Worship").

Si se observa la arquitectura hindú, se puede descubrir que pese a las diferencias externas entre los diversos templos, todos ofrecen símbolos significativos y sagrados comunes a todas las religiones de la India, símbolos que han trascendido incluso a otros países y religiones. Uno de estos símbolos es la flor sagrada de los indios, “la flor de loto”.

Su estructura externa está formada por 27 pétalos gigantes de mármol que envuelven el espacio interior, con capacidad para 2.500 personas, respetando los alineamientos de la arquitectura Bahai con la forma circular. Se accede a su interior atravesando 9 puentes que están sobre 9 estanques que rodean el templo y que dan acceso a 9 puertas que conducen a un recinto central que alcanza los 40 metros de altura, aunque no muestra soportes visibles. El templo está rodeado por jardines y su ubicación en el centro de los estanques crea la sensación de una gigantesca flor de loto flotando en el agua. Junto con los nueve estanques que rodean el templo y los jardines, la propiedad del Templo de Loto ocupa 105.000 m².

El recubrimiento externo con mármol blanco hace que el edificio sea visible a la distancia y resalte con los rayos del sol, tornándose violáceo al atardecer.

Faros espirituales de la Fe Bahaí.


Como lugares destinados a la oración y a la meditación, las Casas de Adoración Bahá'í son los edificios religiosos que por su función más se asemejan a la Iglesia, al templo o a la mezquita. Y no obstante también son algo más.

Tal como las vio Bahá'u'lláh, en su día las Casas locales de Adoración llegarán a ser el eje central de la vida espiritual de una comunidad, así como la expresión concreta de sus preocupaciones humanitarias. 

Hasta la fecha han sido construidas siete Casas de Adoración, al menos una por continente (en señal del progreso global de la Fe). En la etapa actual de su desarrollo, los bahá'ís se han centrado en la creación de instituciones sociales y espirituales de vida comunitaria, más que en la construcción de los edificios físicos. Aun así las Casas de Adoración ya construidas se alzan como faros que llaman al mundo a un nuevo modo de vida y adoración. 

Cada templo posee su propio diseño, si bien se ajustan a una serie de requisitos arquitectónicos que les confieren unidad temática: todas las Casas Bahá'ís de Adoración poseen nueve lados y una cúpula central. 

La primera Casa de Adoración fue construida en Rusia, en la ciudad de Ishqabad, en el Asia Central. Fue terminada en 1908 y cumplió sus funciones al servicio de aquella región hasta que en 1938 fue expropiada por el gobierno soviético. En 1962 el edificio fue demolido tras haber sufrido los embates de un terremoto. 


En más de un sentido la Casa de Adoración de Ishqabad se adelantó a su época. Además de servir como centro espiritual de la floreciente comunidad bahá'í de la región, fue una expresión práctica de los ideales humanitarios de la comunidad. En las dependencias colindantes se alzaron una escuela, un hospital y una hospedería. 


La primera Casa de Adoración de Occidente fue concluida en 1953 y está situada en Wilmette, Illinois, EEUU, a orillas del Lago Michigan, al norte de Chicago. La filigrana de su cúpula y la extraordinaria ornamentación combinan rasgos procedentes de varios estilos arquitectónicos de Oriente y Occidente. Son ya varios los millones de visitantes que se han acer. cado a admirarla. Más adelante fueron construidas otras Casas de Adoración en Kampala, Uganda; en los alrededores de Sydney, Australia; en las afueras de Francfort, Alemania; y en Apia, Samoa Occidental. 

La Casa de Adoración de más reciente factura es la Casa de Adoración de Nueva Delhi, en la India, cuya construcción terminó en 1986. Desde entonces ha sido objeto de atención en cientos de periódicos y artículos de revistas, y ha conseguido numerosos galardones por su diseño. 

En unos pocos años el templo de Nueva Delhi se ha convertido en una de las mayores atracciones del mundo. A él acuden más de dos millones y medio de visitantes al año. Durante los días festivos hindúes suelen acudir a él más de 100.000 visitantes, cifra que da cierta idea de la reverencia en que es tenido por las gentes de todos los credos de la India.

Y es que las Casas Bahá'ís de Adoración están abiertas a las personas de todas las religiones sin distinción. No hay sermones, ni rituales ni clero.